Tardé casi treinta años en darme cuenta de que lo más interesante de la vida no son los lugares que visitas, ni las riquezas que acumulas, ni los placeres mundanos que este mundo puede ofrecernos. Lo más interesante son las personas con las que vivimos cada uno de estos momentos y que le dan sentido a nuestros recuerdos.
Voy a hacer todo lo posible para que entiendas esto lo más temprano que puedas. Más que decírtelo, trataré de vivirlo. De estar contigo en cada momento que me sea posible, para ver cómo das tus primeros pasos, dices tus primeras palabras, cómo caminas a tu primer día de escuela y, de allí en adelante, estar presente en cada oportunidad que tenga de estar a tu lado. Hasta que Dios me lo permita.
Y tú, tú solo intenta disfrutar el momento en el que estás con las personas que te rodean. No importa dónde estés, mientras estés rodeada de personas con las que quieres estar. No importa lo que tengas, sino a quiénes tienes a tu lado. Y entiende que, por más hermoso que sea lo que estás pasando y se siente que toda la vida será así, un día pasará a ser nada más que un recuerdo.
No sé cuál ha sido el lugar más bonito que he visitado en mi vida, pero sí sé con quién estaba cuando sentí que cualquier lugar pudo haber sido una maravilla si estaba con ella.
No tengo un cumpleaños favorito, pero sí recuerdo a cada una de las personas que en su momento, sin obligación, me trajeron un pastel de chocolate y me cantaron feliz cumpleaños.
Personas que me hicieron sentir especial y que le daban sentido a vivir, pero que, por una u otra razón, hoy ya no están en mi vida. Lo único que dejaron son los recuerdos y una sonrisa en mi rostro cuando pienso en ellos.
Y nadie tiene la culpa, es la vida la que es así. No hay minutos eternos ni relaciones que no vengan con una fecha de expiración.
A veces, tú elegirás que es el final y que es momento de abrir una nueva puerta. En ocasiones, no tendrás otra opción que aceptar la decisión de alguien más y alejarte. Y en el peor de los casos, será la muerte, la que inevitablemente te obligará a despedirte de personas que adoras.
Aunque hay momentos y personas que queremos que sean eternos, tristemente, no es así. Por eso, solo vive, aprovecha cada instante como si fuese el último y no dejes que cosas superficiales te quiten la oportunidad de convivir con la gente que quieres.
No se trata de actuar como si todo fuera imperdonable y aceptar injusticias solo porque amas a alguien. Se trata de que, si hay una solución, procures buscarla. Y si no, que así sea. Sigue adelante, solo no olvides ser agradecida porque, en su momento, estuvieron allí para ti y fueron una parte importante de tu historia.
Y aunque te prometo que:
No hay nada que puedas hacer para alejarme de ti, ni nada que no pueda perdonarte.
Entenderé si algún día decides que necesitas estar sola y alejarte de mí o de tu familia. Lo más importante siempre tiene que ser tu bienestar. Aunque no esté de acuerdo con todo lo que haces, siempre estaré para apoyarte y respetar lo que creas que es mejor para ti, aunque eso signifique separarme de ti.
Y en esos momentos difíciles, en los que duele dejar ir a alguien, si sientes que tienes que hacerlo, hazlo. A veces, es mejor un dolor temporal que arriesgarse a adquirir una enfermedad crónica. A veces, es mejor un recuerdo inmaculado que cien recuerdos manchados.
Y si alguien que querías, decidió ponerle fin a su relación contigo y decidió continuar sin ti, aunque hoy parezca difícil, al largo plazo, hará sentido. Solo tienes que tener paciencia y confiar en que bajo el sol, no hay nada que se mueva sin un propósito mayor.
Como los árboles deben desprenderse de sus hojas para renovar sus fuerzas y resistir los vientos del próximo ciclo, así son los momentos de la vida: estaciones cuyo cambio es inevitable. Solo al dejar ir el invierno, puede llegar la primavera, con nuevos colores, nuevos rostros y nuevas alegrías.